Imágenes de desamor con frases anti amor, sarcasmo, odio y olvido

¿Qué tiene una moneda? Anverso y reverso, es decir, dos auténticas caras, en situación de igualdad y, lo que es más impactante para nuestro tópico, cada una es inextricable, imposible mejor dicho, sin la otra ¿Entonces el amor es engarzamiento puro con el desamor, el odio, el olvido o el sarcasmo y miles de variantes negativas más? Quizás no hay un vínculo de necesariedad absoluta, pero sí un desenlace totalmente lógico, que puede pasar. “Los que se aman se llegan a odiar”, versa una frases muy trillada en el mundo de Eros. Bueno, aquí vamos a tratar eso, porque te presentamos imágenes de desamor con frases anti-amor, de sarcasmo, odio y olvido ¡A ponerle vocablo a nuestras expresiones!

Imágenes de anti-amor con frases de odio, olvido y sarcasmo

Y el hermoso amor, esas tardes apacibles, tales proyectos de unión; todo eso se puede perder absolutamente y lo sabemos de verdad. Quedamos estupefactos ¿Cuándo paso? ¿Por qué se cambió tanto? ¿Es que del amor al odio en todas sus variantes hay un solo paso? Parecería que si y ahora emergen sentimientos lóbregos.

El amor es algo sumamente complejo y ese justamente el error de muchos: la incomprensión. Se piensa en lo instantáneo, en un final feliz que no deja de ser más que un absoluto que solo se puede construir paso a paso. No, no hay final feliz: hay proceso arduo, con desaveniencias, peleas, grises, opacidades y cuestiones por el estilo. Muchos no lo superan ni quieren; el resultado son estas frases.

El amor puede ser complicado, pero nunca apretar, molestar, ser un incordio, doler. Si sucede eso hay muchas cuestiones que nos tenemos que plantear nuevamente ¿Estamos seguros de esa persona? ¿La elegimos constantemente o nos dejamos llevar por algunos momentos rosas? Son respuestas dolorosas las que se suscitarán, aunque muy indispensables.  El sarcasmo es precioso, porque precisamente deja de decir cualquier cosa que en otro tono tal vez sea censurada. De ahí que se lleve tan bien con todo lo negativo del amor: odios, críticas acerbas, prejuicios, olvidos, etc.  Lo importante, si te fallan, es quererse, comprender que uno debe cuidarse porque si no lo hace nadie lo hará. De hecho, el supuesto amado/a demostró que le importaba un comino, así que es bueno desarrollar cierto narcisismo en semejante etapa ¿Algunos lo llaman resentimiento? Puede ser y es lógico siempre y cuando sea algo transitorio.

Eres único e irrepetible, eres única e irrepetible. Hay millones de estrellas, billones de galaxias, infinitinas distancias y, sin embargo, coincidimos en el tiempo y en el espacio ¿Qué dicha? ¿Cuánta gloria? No, realmente lo único positivo es que no hay dos como ti, sino sería una desgracia.

El sarcasmo tiene una cuota muy particular: porque es cierto que podemos afirmar que su tono o estructura permite dar un discurso que en otros ambientes serían mal tomados; sin embargo, lo extraño de todo esto que a veces puede ser tan directo que uno realmente está entre la carcajada y la seriedad. Son ambiguos y quien lo reciba, bueno, pobre de esa persona.

Cuando el amor deja de serlo, cuando cambia de cariz y forma, otros ingredientes o invitados aparecen en la escena. El orgullo es un invitado usual, bajo esas condiciones, de ahí que no se quiera más actuar en favor de la otra persona, desenvolver comprensiones, empatías o cuestiones por el estilo. De todas formas, el orgullo, bajo ciertas circunstancias de abuso, puede ser algo muy positivo.

La amistad no es amor, o por lo menos no es el amor que una persona de esa índole busca, claro está. De ahí que muchas veces se tenga que dejar la filosofía o el manual de la insistencia: si no hay posibilidad, mejor mirar a otra parte. En caso contrario, puede haber mucho dolor como consecuencia.

Madurez: saber que a veces las cosas pueden suceder como no deseamos, sobre todo, cuando los desenlaces eran ostensibles a priori. Luego, con el paso del tiempo, cada uno sacará sus conclusiones ¿El odio actual fue totalmente evitable? ¿Nos arriesgamos porque nada estaba decidido y lo sentimos así?

Lo que odia la gente es el engaño, es la pérdida de tiempo, sobre todo, cuando notamos a la larga que el otro ya habái pergeñado todo. Sí, sentimos que nos falto ojo aviso, sangre fría y decisiones tajantes. Ahora es tarde y el fulgor dañino no hace más que escalar ¿Momento de venganza o de simplemente dejar ir la ponzoña?

Otra realidad que se odia en el desamor: que todo siga como si nada, que la realidad se mantenga incólume, casi como anunciando a viva voz que le importamos un comino. Es que ahí estriba el gran error: pensar que la historia de amor, que, en definitiva, nuestras vicisitudes existenciales son importantes para el mundo. No, solo para el nuestro, el construido de a dos en un tiempo y luego, por desgracia, solo sostenido en el solipsismo.

Hay que comprender que el odio es una fijación, una imposibilidad de soltar y una mayor imposibilidad, por momentos, de querer hacerlo. Es que no comprendemos la maldad ajena, sobre todo cuando viene de un puñal fraternal en el sentido lato del término ¿Acaso el amado no debería ser lo más común y familiar? ¿No comprendimos, supuestamente, cada uno de sus movimientos? Parece que no, realmente.

El odio emerge, el odio se anquilosa, el odio permanece ¿Por qué? Porque sigues ahí, porque hago un paso y te encuentro, te hallo, incluso, sin querer buscarte. En la Biblia suele decirse que nadie encuentra a quien ya no lo buscaba con el corazón: bueno aquí hay un poco de eso y un poco de lo anterior.  El odio en sí mismo es su imposibilidad cuando se lo lleva a su máxima expresión ¿Qué es odiar a todos? Destruir las realidades, acabar con el mundo, que se caigan para uno y para todos las columnas de la existencia. El odio, en su esplendor, se cancela a sí mismo y, sin embargo, nadie se pone a pensar en tal realidad cuando se embarca en determinado sentimiento.

Con algunas personas queremos solo su desaparición. Pero no porque seamos asesinos. Es más: sabemos que el desaparecer propiamente dicho no se reduce a su cuerpo físico. No, existen presencias ausentes, cosas que señalan a esa personas, un mundo de objetos dispuestos por tal individuo y eso odiamos. La individualidad, en sentido fenomenológico, es algo mucho más amplio.

No queremos que el amor caiga en ese mundo mezquino de la especulación, pero si el otro lo fuerza, ¿por qué deberíamos rebajarnos constantemente? Sí, entendamos que es rebajarse cuando la asimetría, la desigualdad no parar de proliferar a cada instante.

Cuando somos fríos, cuando el encanto un poco bobo que quita crítica ajena se acaba, entonces comprendemos que la actitud ajena justifica la propia. Actuamos por simpatía, en el sentido amplio, por primera vez y es algo bien valioso. Nos hacemos respetar.

También se odia la promesa del cielo, de las estrellas, de mundos perfectos, cuando en rigor de verdad no se llega ni al planeta o existencia más miserable. Esa tentativa de engañar a las primeras, tan bien meditada, repugna.

Y eso es lo que sentimos luego de un desengaño: se cayó un velo, observamos la realidad, hiere y nos cerramos por siempre. El por siempre no es absoluto, claro está; pero conviene que sea por un buen tiempo.

 

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