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Imágenes de felicidad con frases

¿Qué es la felicidad? ¿Un estado fisiológico? ¿Un recuerdo? ¿Una coyuntura? ¿Un objetivo cumplido? ¿O todo eso y mucho más? Seguramente aquí nos abalancemos hacia la última opción, ya que cuando somos felices una auténtica caja de Pandora de la alegría se abre en nuestro ser, teniendo una mixtura de sensaciones con el común denominador de que nos hacen bien. Y es lógico que nos guste, ya que la existencia si tiene que ser algo es hedonista, llena de goce y disfrute. Por eso te presentamos imágenes de felicidad con frases. Un material que no hallarás en ningún otro sitio. Conmovedor, jocoso, divertido y profundo ¡Una entrada increíble!

Imágenes de felicidad con frases para alegrar

La vida hay que disfrutarla, eso lo sabemos, aunque a veces hay muchos escollos para lograr ese objetivo: pasiones, ambiciones, carencias materiales y espirituales. Sin embargo, sea como sea, el esfuerzo vale la pena ¿Por qué? Porque está en juego lo más importante que tenemos: la existencia propia.

Y cuando nos vemos sonriendo intempestivamente, sin darnos cuenta, una gran verdad aparece: que tal vez no necesitemos tanto para ser felices, que quizás todo se reduzca a esos instantes de felicidad, pequeños, escuetos, fugaces, pero tan hermosos.

Es indispensable que alguien nos diga que la vida es bella, que vale la pena, y que cada esfuerzo debe redundar en ello. Por eso es un error reducir la felicidad a lo material, porque a veces grandes fortunas equivalen a enormes tribulaciones. No, lo mejor en todo caso es escucharse a uno mismo y darse cuenta qué pide nuestro ser.

La felicidad debería expandirse a todas partes, tener lugar en todos los sitios y aposentos. Porque sabemos que felices cualquier cosa es posible. Largamos una risa o sonrisa de suficiencia; ya nos dimos cuenta que cualquier entuerto es pequeño si los ánimos son gigantescos.

Por eso estas imágenes tienen un cometido simple: tratar de hacerte pensar sobre la felicidad, sobre ese estado que se semeja tanto al agua: vital, pero lábil, escurridiza. Es difícil asir la felicidad, pero tal vez ese sea el único modo de disfrutarla.

Imágenes con frases de amor y felicidad

El amor y la felicidad están totalmente hermanados, se llevan bien, se tendrían que amar. Porque cuanto estamos enamorados todo es color rosa, lo complicado se disipa o se resuelve bien, las dudas desaparecen, lo gris de la vida se extingue y así vamos por la existencia, con una sonrisa dibujada de oreja a oreja. Amar da felicidad.

Porque es hermoso sentir esa completud en el otro. Sí, el otro es una contraparte que encontramos. No quiere decir que no podamos vivir sin ella, sino, simplemente, que con ella somos mejores, más perfectos, incluso divinos.  Porque cualquier cosa es posible con amor y felicidad.

El hombre tendría que ser ese animal que cuando saborea la felicidad no la dejara más. A veces nos perdemos, sin embargo, en ese camino. Suponemos conocerlo, pero se transfigura, cambia y ya no está más en nuestro mapa. De todos modos, una y otra vez lo intentamos, casi quijotescos somos, pero poco importa porque sabemos que el corolario es una mejor vida.

Y sí: hay que ser un poco hedonistas en esta vida. No en el sentido de dar rienda suelta a cualquier impulso espurio, sino en el sencillo de buscar la felicidad y el placer. Si sabemos bien que una vez que hemos bebido estos brebajes todo es más sencillo, que le sonreímos a la vida, que nos agrada todo y lo que no es así pasa con absoluta indiferencia.

Pero tal vez el amor, como la felicidad merece de una fuerte disposición. Con esto queremos decir que no se da solo, que no viene para aquellos que no están formados para las grandes empresas; que hay, en definitiva, mucho riesgo, desafío, resultado tal vez no ameno. Pero si sale bien, estamos hablando de la conquista más hermosa de la vida.

Consejos para ser más felices

Un consejo no está mal, mucho menos ser receptivos a ellos. A la vida venimos totalmente desvencijados, sin mucho saber, casi como una pizarra limpia. De ahí en adelante se tiene que llevar con conocimientos, contenidos preciosos que van de grandes abstracciones a las cuestiones más prácticas. La felicidad es un poco de las dos y por eso quien sugiere al respecto es bienvenido.

La estructura del consejo es muy simple: por lo menos en ese instante, ya que todo cambia, un polo portador del saber transmite el mismo a otro que carece. Hay una disimetría, una desigualdad, pero que tiene como corolario aprendizaje, sapiencia, enseñanzas que tal vez nos sirvan para toda la vida.

Y si el consejo es sobre la felicidad, bienvenido sea. No solo para aquellos lóbregos, los seres grises de todos lados que no atinan el lugar donde cobijarse, sino también para quienes se consideran felices. Porque bien sabemos que cuando saboreamos estas mieles queremos más y una forma de hacer las cosas distintas puede maximizar todo. Que lo bueno abunde, entonces.

Tenemos maestros de la felicidad por todas partes, aunque a veces no lo veamos. Cuando padres y abuelos aconsejan, incluso en las materias más disímiles, un hijo, un jefe, un amigo, una novela, una serie y vaya saber cuántos sitios más, en todos ellos se esconden maestros. Uno mismo puede erigirse en ellos. Y eso es lo hermoso de todo esto: cuando algo nos da éxito anhelamos compartirlo.

Es que tal vez la felicidad se trate de ello: no puede ni debe ser algo cerrado, escueto, sucinto, sino algo que estalle por todas partes, un fruto que sea probado por casi todos, por lo menos las personas que nosotros consideramos importantes. Es muy mezquino ser felices individualmente; siempre anhelamos comulgar. Como cuando vemos algo grandioso o estamos en presencia de un paisaje fantabuloso y sabemos que nuestra individualidad es poco para ello. El gran paisaje, entonces, es la felicidad.

Y buscamos la felicidad por todas partes, somos los eternos investigadores, escudriñadores sin descanso. Un buen consejo es saber que tal vez no sea la zona geográfica. No, porque el problema puede radicar en los ojos que miran o las anteojeras que nos ponemos. Un momento compartido con los padres, una buena película, el mejor libro, un partido de fútbol con amigo, un abrazo de un hermano. Podríamos seguir, aunque ahí está la felicidad.

La felicidad es un estado de apertura, hay que estar abierto para recibir el abrazo, la bendición, esa alegría inconmensurable. A no dudarlo; todos podemos acceder a ella y la merecemos.

Cómo lograr la felicidad en nuestra vida y familia

Manuales de felicidad hay en todas partes y hay que leerlos. No para aceptarlos como palabra sacra, sino para aprender formas, derroteros, meandros que tal vez a otros sirvieron y que puede suceder lo mismo con nosotros. La felicidad vale la pena; arriesgarse es una buena opción.

Viajar, reír, juntarse, hacer lo que uno desea, de eso se trata. Y también aprender algo, grabarlo a fuego en la mente: si no te hace feliz, querido lector, no vale la pena. A veces soltar lo doloroso es lo más sabio que podemos efectuar.

Vivir sin naturalizar, vivir como si fuera el último día, reírse sin reservas, gozar sin miedo. Más o menos de eso se trata.