Imágenes para Semana Santa 2017 con pensamientos, oraciones y frases reflexivas

El cristianismo, sobre todo el catolicismo, es trinitario. Su verdad sempiterna es la siguiente: Padre, Hijo y Espíritu Santo son lo mismo, simples hipóstasis. Con semejante verdad está clara la importancia de la Semana Santa y Pascuas, ya que hablamos de la crucifixión de Cristo, su muerte y el sublime acto de resucitar al tercer día. Es decir, para el sentido de este credo, posiblemente hablemos de una liturgia de igual importancia a la Navidad. Aquí, por nuestra cuenta, te dejamos una enorme cantidad de pensamientos, reflexiones y oraciones para que te prepares a semejante festividad ¡Imperdible!

 Pensamientos y palabras para Semana Santa

Toda religión tiene su liturgia, sus observancias que en común hacen al credo. Digamos que del libro se pasa al espacio, el correlato en la materialidad. Semana Santa describe no el nacimiento, sino la muerte y resurrección de Cristo. Entre medio la Pasión, parte que conmueve y llena de vértigo a la mayoría de los creyentes (incluso a los que no).

Es importante comprender que Semana Santa y Pascuas no son lo mismo.  La primera va del Domingo de Ramos, momento que Jesús entra exultante a Jerusalén, hasta el Domingo de Resurrección. Esta fecha final es propiamente Pascuas, que para los hebreos, antiguamente, recordaba su éxodo de Egipto, dirigiéndose a la tierra prometida. De todos modos, ambas situaciones se entroncan y llenan de exaltación a los creyentes.

Hay que comprender que la Semana Santa es una prueba divina. En un mundo donde a muchos le parece Dios ausente, este acaecimiento lo marca con toda su participación: Jesús, encarnación divina, resucitó luego de tanto sufrimiento en la cruz, mientras cerca de sus pies María lloraba desconsoladamente.

Y si añadimos a María, quien pese a estar fuera de la trinidad, se vuelve divina, bien podemos hablar de una religión de la familia. Padre, madre e hijo, siendo la misma persona el primero como el último.

La pasión de Cristo hace referencia a todo el sufrimiento previo a su muerte. Pero no se circunscribe a la violencia de los azotes, a la corona llena de espinas, o a la sangre a borbollones, tan grato para el cine. Hablamos de esos sucesos luctuosos, pero también de la última cena, de la traición de Judas Iscariote, de la negación de Pedro, de la soledad en el huerto, de la situación frente al tribunal hasta la cruz.

¿Por qué un Cristo en la cruz? ¿Por qué una situación de tanta abnegación? Muchos dirán por fuera de la religión que Jesús no fue más que un personaje revolucionario, en sentido lato, que se opuso al imperio romano, como tantos otros ejemplos. El cristianismo, en cambio, hablará de la gran redención a la humanidad entera, además de una clara señal de la existencia de Dios.

Jesús es el Mesías y justamente reconocerlo ante el consejo de ancianos fue lo que conmovió a todos y derivó en el castigo, además de su muerte. Mesías quiere decir aquel lleno de Espíritu Santo, quien actualiza la palabra de Dios y, posiblemente, anticipa la cercanía del Reino Divino.

Frases de reflexión para Semana Santa

Al Sanedrín y al pueblo enojado nunca lo pudieron hacer cambiar de opinión. Prefirieron al pérfido de Barrabás, ladrón inveterado, antes que al Hijo y Padre, ya que Jesús es Dios. Terrible decisión, que marcará todo el proceso.

Lavarse las manos. Una frase muy común en ciertos países de América Latina para denotar a aquella persona que no quiere intervenir en un proceso, que quita su mano decisoria a pesar que mucho del asunto depende de él. Eso es lo que hizo Poncio Pilatos, dejando al pueblo la decisión de la culpabilidad o libertad de Jesús.

Él, magnífico, le había dicho a Pedro que lo negaría. El evangelio de Juan lo recalca: serán tres veces. Es que el joven seguía a su maestro, pero no quería verse envuelto en problemas. De esa manera estuvo cerca del proceso judicial.

Jesús vivió el mundo de las tentaciones, pero salió adelante. Él mismo, durante un buen tiempo mostró a la gente innúmeras cantidades de prodigios. Desde sanaciones, exorcizar y también revivir personas. Eran muestras sobradas de que no había algo divino en Jesús, sino que era complemente una deidad.

Semana Santa es el fundamento de la religión cristiana, ni qué hablar del catolicismo. Es un período de exultación, respeto, amor, alegría, seriedad, todo en la búsqueda de un mejor mundo, uno que se semeje a ese Reino de los Cielos tan prometido y todavía esperado.

Antes del Juicio Final, se espera el reinado del Anticristo. Miles de lecturas se han hecho de esto, incluso las últimas haciendo referencia a alguien carismático, despótico, una cabeza de poder inmenso que es seguido por muchas personas y la Iglesia en peligro, por ende.

Poco sirvió sepultarlo abajo de muchas rocas y montar una guardia para que los seguidores de Jesús no robaran su cuerpo. Él resucito al tecer día y se presentó ante sus discípulos en varias ocasiones. Se supone, según las escrituras, que María Magdalena fue una de las primeras.

Oraciones para la Semana Santa

El Islam prescribe cinco veces al día efectuar una oración. El cristianismo, en cambio, no pone una cantidad de veces; pero sí lo ordena como sumamente saludable. La oración es una comunicación, no un comercio con Dios, ya que Él, en su excelente perfección, no podría necesitar nada. Es justamente al revés: el hombre pide, agradece o simplemente medita a la luz del Señor.

Todos los entes son a la luz del Señor. Esa no solo es una verdad, sino que es el fundamento de la verdad. Para que el sujeto coincida con el objeto se presupone una noción de Ser supremo o trascendental. La coincidencia se produce porque todos somos sus criaturas.

Ama a Dios y que ese amor se extienda por todas partes. Ese debe ser tu deben como buen cristiano.

La semana santa es una festividad que se celebra todos los años, es parte central, como ya se ha dicho, de la liturgia cristiana. Sin embargo, nunca ha tenido una fecha fija, pudiendo oscilar siempre entre los meses de marzo y abril.

Una oración no se produce de cualquier modo: hay una postración, un mirar al cielo por momento y un agacharse, tapándose el rostro. Hay que comprender que la distancia con nuestro Padre es infinita, de ahí la necesidad de respeto absoluto.

Dios es omnisciente, el hombre sabe poco; Dios es omnipotente, el hombre no lo es; Dios es ubicuo, el hombre se ve reducido a cierto sitio; Dios es inmortal, perfecto, el hombre es finito e imperfecto. Solo el orgullo, hybris en griego, podría buscar una comparación.

Así como en el huerto Pedro se sorprendió ante Jesús bello, divino, en presencia de Elías y Moisés, nosotros tenemos que continuar son ese asombro y agradecimiento, siempre.

Celebraciones, rituales litúrgicos, vedas de ciertas comidas, rememoraciones de tiempos pretéritos. Todo eso es muy importante para el hombre. Sin embargo, nunca tiene que olvidar que Semana Santa es sustancial, con las Pascuas de Resurrección, justamente como demostración de la naturaleza divina de Jesús. De cómo Dios no solo es creador de todo, sino tiene un plan y hasta la humildad de tomar un cuerpo humano. Toda una religión, tal vez la más importante de los últimos 2000 años, se sostiene por este acaecimiento.

 

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