Imágenes y frases de ¿Quién soy yo?

De tanto ver a otros lados perdemos nuestra esencia, por mucho divisar el bosque se deja el árbol y lo mismo podemos decir sobre nuestro yo ¿Quiénes somos? Y si sabemos, ¿lo sostenemos? Está claro que acá en el mundo no hay individuos marmóreos, héroes ni mucho menos. Uno cambia, se transforma, a tal punto que se sorprende divisando el pasado, pensando que todo es para mejor. Sea como sea, debemos estar orgullos, aceptarnos, perfeccionarnos en nuestras metas. Somos los mejores escultores de nosotros mismos. Te presentamos, bajo esa sintonía, imágenes y frases de quién soy yo. Un posteo que te encantará ¡Imperdible!

Imágenes de quién soy yo y así soy yo profundas

Es importante sostenerse con lo que uno es. Y esto no quiere decir no cambiar si es necesario (algo obtuso y absurdo), sino que el mantenimiento o modificación parta de uno siempre, de manera sesuda, con reflexión y mucha independencia.

No importa lo que diga la gente porque a veces es voluble, veleidosa, celosa; tú sé libre, haz lo que se te antoje siempre y cuando respetes a terceros, a tus verdaderos prójimos.

Entrar en confianza muchas veces sirve para mostrar lo que somos. Es que fingir cuesta ¿Por cuánto tiempo lo podemos hacer? ¿Cómo lo podemos sostener? No por mucho tiempo, naturalmente. Seamos transparentes, esa es la premisa.

¿Cómo te describirías? ¿Eres jocoso? ¿Lleno de confianza? ¿Persona parca, sobrada en emociones? Es bueno describirse uno, aunque también es cierto que prestando poca atención podemos conocernos mucho. Es que existe una verdad ostensible y elemental: solo nosotros nos habitamos.

La perfección es un conceptos tan relativo. Un cartesiano te diría que el hombre finito no lo podría tener salvo que Dios lo haya puesto; un ilustrado hablaría de alguien plenamente racional (¿existente?) y en la actualidad podemos vaticinar que la perfección o no se alcanza o cada quien tiene su propia definición. Los ideales sirven para trazar buenos caminos, aunque también te ahogas. Cuidado con lo último.

Sé lo que seas mientras alcances ese objetivo supremo que tantas personas han pensado: la felicidad. Sí, es cierto que no podemos definirla con claridad, que casi parece un concepto vago, irracional; pero, en rigor de verdad, ¿nos importa? No, obviamente que no; buscamos ser felices de todas maneras, guiados por los sentimientos tal vez.

Tenemos una tendencia absurda a cosificar al otro, a pensarlo excesivamente simple. Es lo que pienso que es o, peor, lo que me dijeron otros. Eso es petrificar algo que nos escapa por todas partes, un tonel lleno de agujeros exuberante de agua. No, el ser humano es una nada en la plenitud del ser y gracias a Dios o el azar que es eso, porque quiere decir que es libertad, que puede ser mucho más de lo que piensan terceros.

Podemos ser sinceros, podemos ser transparentes a punto de escapar a cualquier doblez y astucia. Sí, es arriesgado en un mundo de mentiras, pero el que así lo siente, por deber, también así actúa. No hay más vueltas para darle a la cuestión.

Ser bueno es ser comprensivo, abnegado, cariñoso, respetuoso, pacífico ¿Eso es ser idiota? Ni mucho menos, aunque tenemos que acostumbrarnos que a la gente le gusta etiquetar. Es que la etiqueta, el mote, la carátula simplifica demasiado todo. Pero si somos pensantes, tenemos que ser apóstatas de esas explicaciones.

Ser y aprender no son antagónicos. Uno es y va aprendiendo a medida que existe, a tal punto que desdeña ciertas conductas y maneras, acepta otras; añade saberes, desgaja algunos; y así se mueve, se transforma, se determina por otros y por sí mismo, naturalmente.

Darnos nuestro ser es tampoco mentirse, al precio de no distinguir absolutamente nada. Seamos de los cuerdos, seamos de esas personas que no son timoratas con inspeccionarse a sí mismos y poder decir ciertas verdades, por más que duelan ¿Acaso no había alguien que anunciaba la verdad como una liberación?

Uno es lo que es, es lo que elige ser a cada instante; y eso tiene un hermoso corolario: se es responsable de lo que se es ¿A quién vamos atribuir semejantes alquimias de cambio? Solo a uno, al fin y al cabo.

La mirada petrifica. No por algo se puede esgrimir siempre la metáfora de Medusa, quien con su mirada convertía en piedra al prójimo ¿Acaso no hacemos eso anquilosando a cada mozo de cuerda que nos cruzamos? Seguramente que sí; el intelecto tiene sus limitaciones preocupantes, además de algunas faltas de responsabilidades y desdén llano.

Seas de lo que seas, sé de los buenos, de los que tienen el pie de la tierra porque aceptan lo que son. Y eso no ser elegirse de una buena vez y para siempre, sino añadir que nos elegimos a sí en cada ocasión que se presenta cambiar. Los héroes no son porque sean marmóreos, sino porque tienen actitudes heroicas en cada momento. La valentía y la fuerza deben ser mucho mayores.

Tratamos de clasificar al otro y también nos clasificamos a nosotros. Es increíble que esta civilización ponga más atención a los objetos y no a lo más importante: uno mismo. Es que nos han enseñado, en algún lapso del derrotero, que tener es mejor que ser, que tener puede solapar el ser, porque ser es tener. Pero es mentira, por una cuestión clara: solo se tiene siendo y eso demuestra una diferencia de supremacía absoluta. Cuidémonos siempre.

Es importante conocerse, porque uno supone que conociéndose encuentra la felicidad. Es que no hay nada peor que aparentar lo que no se es. Es como ir a contrapelo en una autopista atestada.

Cuidado de sí, esa era la premisa Socrática que todos tenían que llevar adelante. Este filósofo maravilloso se asombraba, de manera mala, por cómo la gente desdeñaba su propia persona en busca de honores, riquezas y cuestiones que opacan nuestro ser ¿Eso es todo lo que somos? ¿Moriremos con nuestros aparejos? ¿No debe haber algo más , señores espirituales?

Y nos sentimos cómodos con quienes podemos ser verdaderos, con quienes no tenemos que ponernos capa ni convertirnos en otros de lo que somos. La verdad debe ser nuestra premisa.  No hay nada mejor que estar orgulloso de lo que se es, no importando nada más. Hay una satisfacción, una sensación de victoria ganada, pírrica, pero ganada al fin porque somos felices y ser feliz en este mundo es muy difícil en ocasiones.

Cuidemos nuestra espiritualidad, fijémonos en lo que escapa de lo material. No porque lo material sea malo, sino porque no es lo único y a veces puede ser más motivo de tristezas que de alegría. Buscar la felicidad debe escapar a esas cuestiones que sofocan toda alma o intelecto. El hombre se eleva, si quiere, a ciertas cuestiones.

Seamos lo que seamos, siempre tratemos de elegir nuestro ser de manera genuina. No vivamos en estado de otredad, siendo lo que otros quieren que seamos. En algún momento podemos decir basta, suficiente, ya que es hora de elegir y ser responsables. La libertad tiene sus consecuencias, nos llena de madurez porque ya no podemos engañar a nadie, dejamos las andaderas. Soy lo que soy y así lo elijo, lo elegiré en cada ocasión que pueda.  Tópico importante.

Imágenes y frases de ¿Quién soy yo?
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