Imágenes de Amor eterno con frases para recordar

Al amor, cuando nos embarcamos seriamente, lo pensamos como absoluto ¿Acaso iniciamos un vínculo cavilando sobre una potencial ruptura? ¿El amor siendo parte de lo contrario? Y aunque a muchos les puede sonar raro el vocablo iniciar, ya que a veces no existen esos mojones en esta clase de vínculos, sin lugar a dudas la totalidad sigue pasando por su cabeza. Incluso no pensar en el futuro puede entenderse como absoluto. Bajo esas sintonía, entonces, te presentamos imágenes de amor eterno con frases para recordar. Porque claramente esos estados da lugar a lirismos sustantivos, a necesidades de expresión imperiosa que aquí hallarás ¡No te lo pierdas!

Imágenes con  frases de amor eterno

El amor deberá ser eterno o no será nada. Eso algunos dicen, tal vez de manera un tanto taxativa. Sin embargo, aquí vamos a hacerle un poco caso: no hablaremos de lo repentino, de lo fugaz, de lo que deja una huella tenue; sino de lo que se acaba, posiblemente, con la vida misma. Amores eternos en frases

El amor es importante vivirlo en gran medida con alegría, esperanza y sobre todo agradecimiento. No demos por descontado nunca la presencia de la otra persona. No seamos buenos con esos regalos de la vida, el azar o el Dios de cada creyente.

El amor eterno no es para cualquiera porque no todos están preparados para él. Merece paciencia, un ánimo dispuesto a escuchar, a dejar de lado rencillas ¿Tú te animas? Eso sí: el resultado siempre es lo más precioso que puede haber.

El amor nos da una alegría distinta en la vida. Esto no quiere decir que necesitemos a otra persona para ser felices. No: pero sabemos que hay un plus, un sabor especial, un flamante motivo para seguir adelante, quizás cuando las fuerzas ya se acabaron. Porque también no siempre somos autosuficientes.
El amor eterno puede que parezca demasiado etéreo, sublime, celestial a las personas. Y sí: en un mundo donde los corazones aflojan enseguida y las palabras se convierten en arcilla vana puede suceder. Pero hay gente que lo lleva adelante, sin lugar a dudas.

Lo eterno no se da de una sola vez por todas. Siempre merece esfuerzos, monotonías, grises, así como hermosos momentos. No debemos verlo como un resultado, sino como un proceso. De lo contrario dejaremos algo de lado sumamente sustantivo ¿Qué? La vida misma.

Dicen que la valentía se mide con la resistencia. Por eso nunca se podría decir eso de un Dios; el no puede ser ni bueno, malo, valiente, justo; todos son valores humanos. El amor sigue la misma lógica que nosotros le imprimimos: si es eterno es porque hubo luchas superadas, rencillas soslayadas y pendencias ganadas.
En el largo camino que es la vida podemos escoger a esa persona que nos saque una sonrisa todos los días. Algo maravillosos, sin lugar a dudas, poder hermanarse con otra alma de esa manera y estar juntos hasta que el destino, la contingencia o Dios lo decida.  El amor eterno es una decisión que no se da de un pistolezado, de una buena vez y para siempre. No; es una afirmación constante, continua; ya que la libertad humana hace que en cada instancia uno pueda anteponer un no a lo que continúa.

Te amo, pero no es para tanto; es para siempre. Porque un te amo no se saca de los labios de cualquiera y bajo disímiles modos. Es algo muy importante pronunciar esa frase que acarrea mundos y promete nuevos. Hay responsabilidades en el amor. Cuidemos al otro que se nos abre, casi con ternura; no seamos desalmado con quienes nos dan todo.

Esa necesidad de querer hacer algo, pero reconocer que solo no es lo mismo que acompañado con determinada persona en especial. No, no nos conviene; sabemos, a partir de ahora, que la felicidad es demasiado grande para reducirse a nuestra individualidad mezquina.  Sé lo que eres, una y otra vez. Si dices te amo, lo refrendarás ante cualquier situación, evento o circunstancia. Si hay una eternidad en el hombre, solo puede ser temporal y larga, tortuosa o de la naturaleza que sea; aunque no deja de ser un proceso, claro está ¿Estamos acostumbrados a los procesos? Algunos sí; otros no. De todos modos podrás saberlo cuando lo vivas.

Nos sentimos como en casa. Eso es lo que nos pasa cuando estamos con la persona indicada, la que tal vez tardó un poco más; pero llego. Hay un sentido de pertenencia absoluto, debido a que los hombres también conforman su lugar especial.

Cualquier clase de pacto no es de una buena vez y para siempre. La vida no es una película que te muestra el resultado y desaloja el proceso como la mejor prestidigitadora. No; el proceso es, al fin y al cabo, lo único que vale en la vida.  Hay un momento específico en que te das cuenta que esa persona sea tal vez la indicada, la que te secunde en el camino tortuoso, escarpado de la vida ¿Es algo total? No, algo que se refrenda sin cesar; pero existe y se da, naturalmente. Que haya que pugnar, por lo tanto, no es algo negativo, solo una realidad de algo extendido en la humanidad.

La vida tiene momentos tristes, alegres, intermedios, dolorosos, lóbregos, agraciados y así podríamos seguir con esa retahíla abigarrada. Más allá de eso y de ser cambiantes, debe haber una esencia en nosotros por lo menos en la ratificación de lo que somos.

Posiblemente no seamos esenciales, en el sentido de tener un núcleo fijo e inalterado. Tal vez haya costado mucho tiempo crear en el animal hombre un ser ordenado, regular, predecible, al que le sea lícito prometer, incluso en el amor. Así que bien sabemos que el por siempre felices solo puede construirse continuamente.  Es que la película de la vida tiene otro gusto, otra lógica, otros actores y determinadas maneras de actuar. No nos comparemos como un largometraje de disney; aquí hay sudor, lágrimas y hermosas alegrías que agradan más por ser reales. Incluso, por su puesto, cuando luchamos por un amor eterno.

Si hay que esperar, se espera. Si sentimos que hay que perdonar (bajo ciertos límites), se perdona. Lo mismo que atender, entender y yerbas similares. Es que seguramente recorrerás caminos varios, variopintos en esa travesía que decidimos tomar en conjunto. Se llama amor y solo, a la larga, eterno.  Por esos besos, abrazos, caricias, sugerencias y buenos momentos compartidos para que sean eternos. Multiplicados al máximo; por lo menos todo lo que dé la vida, naturalmente.  Coincidir no es sencillo ni fácil. Conlleva paciencia que se renueva a cada instante; pero vale la pena. Saber que alguien nos piensa, nos quiere, desea lo mejor para nosotros, nos apoya en cada proyecto, es francamente hermoso, una alquimia humanitaria perfecta. Si hay que luchar por ello, entonces, breguemos como los mejores guerreros.  Aceptemos lo que creemos merecer y siempre luchemos por merecer lo mejor. No hay que ser víctima en esta historia y sostener lo que se cae a pedazos cuando tú también te vas a pique. El amor es responsabilidad, cotidianeidad; pero sobre todo placer. Y es esto último, a la larga, lo que debe primar y no compromisos que poco tengan que ver. 

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