Imágenes con frases de “El amor es…”

El amor es demasiadas cosas: un dolor de cabeza, una panacea del existir, nervios que se transfiguran en mariposas, pensamientos recurrentes fijados en una persona, proyectos combinados, etc, hasta el infinito. Sus caras son múltiples, cada persona lo puede vivir de una manera en exceso particular y, sin embargo, podemos encontrar un denominador común en tal estado/sentimiento: es insoslayable. Sí, porque por más que pensemos en sustraernos nos atrapa a la larga o corta y el desamor no deja de ser una especie, un tanto lóbrega, del amor. Por eso decimos con seguridad que mientras el hombre surque la tierra eclosionarán realidades semejantes. A continuación te presentamos imágenes con frases sobre el amor.

Imágenes con definiciones de amor

El amor puede ser muchas cosas, pero siempre será importante tratar de pensarlo. Claro, esta puede ser una actitud extraña, ya que solemos asociarlo con lo pasional e irracional; aunque quizás cierto cavilar no venga mal a la hora de reflexionar sobre la actualidad de cada uno.

El amor es una forma de vivir; el amor es una repetición. Es algo óptimo hablar sobre tal realidad, ya que solemos pensar al amor como pistoletazo o flechazo, cuando en rigor de verdad necesita de mucho tiempo, confianza que se construye poco a poco, conocer al otro hasta en las pequeñas cosas.

Y se debe cuidar el amor. Pensémoslo como esa flor delicada del jardín más bello del mundo. Y esto sobre todo para aquellas personas que comprender al amor como una conquista, lo cual trae como corolario que después de semejante esfuerzo solo hay que echarse a dormir, dejar que las cosas decanten por sí solas. No, en rigor de verdad, la conquista será sempiterna y sentimos, si amamos, placer por eso.

El error no es pensar que se equivoca uno al decir por siempre junto o eternamente. No, en rigor de verdad, el error consiste en adelantarse en esas frases, en prorrumpir con ellas sin realmente sentir. Porque digamos la verdad: son formas pesadas del decir, lo cual siempre conlleva demasiada acción atrás para poder ser cumplidas.

El amor, naturalmente, duele, puede llegar a doler mucho ¿Entonces no nos arriesgamos? ¿Dejamos pasar las oportunidades por lo que quizás acaezca? No, en rigor de verdad eso no es conveniente, suponiendo que tengamos la fuerzas de soslayar al amor. Pero sí: a veces duele si se rompe la confianza, si ese micromundo construido con pasión se desvanece en un instante o tras largo tiempo.

Verguenza de sí: por lo general existen dos estados o épocas existenciales que a la larga causan verguenza al hombre. El primero es la niñez, en la que nos atrevimos a tantas cosas o negamos tantas otras; el segundo es el amor, el cual, por sus efluvios, nos sometió a tentativas tan arriesgadas o inverosímiles que ahora, luego de un tiempo, no podemos más que esbozar una sonrisa. Pero lo repetimos: eso es hablar retrospectivamente.

Para otros, en cambio, el amor no puede ser más que alegría, algazara, felicidad en estado de erupción. Sí, todo lo que se aparte a esa realidad no puede ser llamado con tan magna denominación; sería mancillar al amor realizar semejante accionar. Cuestión de opiniones, sin lugas a dudas.

El amor siempre será demostración ¿De qué sirve un te amor del labio si no hay una mano protectora, un consejo amistoso o un secundar en la tormenta? No, lo repetimos: el amor es demostración porque es justamente ésta lo único o lo más valioso que le llega al otro. Tan simple, aunque tal vez tan complicado de llevar adelante.

El amor es una palabra, pero en rigor de verdad puede significar demasiado. Es un aquí más valioso, que puede referir a tantos sitios en este basto mundo. Amor es odio, amor es felicidad, amor es riesgo, amor es superarse, amor es empatía; etc, etc. Cada quien hará su lectura al respecto e inclinará su balanza con determinado saldo.

En el momento que encontramos a la persona especial, esa que se lleva todos nuestros pensamientos, ahí llenamos de significado ese vocablo que tanto usamos, esgrimimos; pero nos toca tan poco. Es que todo es cuestión de vibrar, de decir y poner la carne en el camino porque tales palabras son demasiado gravosas.

El amor para muchos deberá ser siempre una solución y nunca un problema. Sí, la cuestión es así de simple: los problemas de la vida humana se resolverán, se van a diluir en este estado ¿Y no hay algo así, en rigor de verdad? La empatía emerge, la abnegación, el cariño; en rigor de verdad el hombre y la mujer se hacen mejores con un amor sano.

Solemos buscarle sentido a la vida, posiblemente siempre en base a una trascendencia. Sin embargo, el sentido, que la vida lo posee, lo otorgamos nosotros; el sentido siempre será algo particular, si se quiere mental. Un nuevo motivo o sentido, por lo tanto, siempre será el amor.

El amor no es solo no preocuparse por los defectos del otro (algo relativo y que sin embargo, por la misma relatividad todos poseemos), sino encima apreciarlos, quererlos o, mejor dicho, superarlos absolutamente porque ya no importan. Sí, este sentimiento maravilloso nos eleva por semejantes nimiedades. Dejar cicatrices o huellas. Digamos que el amor se configura bastante bien o engloba a partir de esos dos corolarios iniciales. Un huella es positiva porque estriba en un recuerdo grato, brillante; una cicatriz sigue doliendo y si nos olvidamos puede que se abra de nuevo.

Probar, demostrar. Sí, el amor se reduce a esas variables básicas, que por ser justamente así no dejan de ser sumamente complejas, difíciles de ser llevadas adelante. Pero luchamos al respecto si lo sentimos así.

Siempre se ha preguntado el hombre por la eternidad y ha creído (y cree en gran medida) que algo en sí debe ser eterno, como un alma ¿Y por qué no cavilar sobre el amor bajo esa sintonía? ¿Por qué no pensar que el amor es lo eterno que nos mueve a realizar cualquier cosa? Sí, tal vez encontremos el gran sentido de la vida a partir de este estado.

El amor también es eterno porque cuando nos sumergimos en tal estado sentimos que todo es existencia, que no hay principio ni fin. Y ya sabemos que la persona que arranca un vínculo de tal índole pensando en la fecha de caducidad está arriesgándose demasiado y, posiblemente, queriendo muy poco. De lo contrario, no deja de ser una tormenta, un torrente en el que nos perdemos.

Si el requisito es estar acompañado mal, mejor estar solo. Semejante apotegma suele repetirse mucho. Es que si no hay abnegación, cariño y empatía, la verdad que no vale la pena ningún esfuerzo. Recordemos que tal empresa, por lo menos en nuestra civilización, será siempre de a dos.

El amor es accesible a cualquiera, más allá de los múltiples corolarios que se puedan tener. Sí, el amor está en el aire, nos toca y no nos deja iguales nunca más. Algo se modifica ante semejante realidad y solemos analizar el pasado siempre como una carencia irredenta.

No hay esfuerzos en el amor y si los denuedos aparecen es que algo está fallando. En rigor de verdad, el amor no tendría nunca que dejar de ser un enorme placer.

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