Imágenes con frases, mensajes y poemas de Amor muy románticos

El amor, dicen algunos, nos convierte en seres grises a veces, nos llena de tristezas, sospechas, mentiras, temores y cuestiones similares ¿Pero eso es realmente amor? Creemos que no. Uno puede aceptar cierta erosión de la pasión, algo de monotonía y cuestiones similares, es cierto y con el paso del tiempo, pero todo lo que es profundamente malo poco tiene que ver con este estado y bello sentimiento. Bajo esa tesitura, entonces, te presentamos imágenes con frases, mensajes y poemas de amor muy románticos. Una auténtica miscelánea que te encantará demasiado ¡No te pierdas el posteo!

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El amor puede generar muchas cosas: sentimos en nuestro interior una necesidad de expresarnos, de efectuar bocetos e ideas distintas. Hay un lirismo que no se apaga y que incluso en las noches saca las mejores cosas. Hay un nuevo motivo, por otro lado, para seguir viviendo.

No importa el tiempo que se vea, sea en grandes dosis o en pequeñas; el instante contigo es absoluto. Necesario, pero eterno; indispensable; pero sumamente grávido, pesado. Tal vez sea así porque cuando la pasamos bien, cuando vivimos en la felicidad, nos sentimos totalmente llenos y queremos que ese momento nunca se termine.

Las personas que pasan por nuestra vida no son errores. Por algo las elegimos, seguramente nos sacaron unas buenas sonrisas y aprendimos muchísimas cosas. Analizamos como equivocación el pasado desde un presente distinto, aunque eso es un craso anacronismo. Hay que leer con las pasiones del momento y si no podemos, lo que es obvio porque somos distintos, dejar ir.

Cuando estamos enamorados nos damos cuenta de ello por algo pequeño, pero sumamente particular: cada rasgo minúsculo en el que intervenga el otro se vuelve importante para nosotros, incluso un abrazo o un beso en la mejilla.

Es bueno que el amor no modifique al otro ni se vuelva abnegado. Puede haber un justo medio, un querer porque eres así, que no pierde ni un ápice la belleza.

Para mí, para ti. Todos particularismos; todos egoísmos. Pero el amor, lo sabemos, se hace de a dos, entonces lo mejor siempre es construir algo compartido, algo que dos naturalezas mezcladas pero autónomas puedan querer.

Seré tu cielo si quieres volar, seré tu mar si quieres surcarlo. Pero por sobre todas las cosas seré tu apoyo para los malos momentos, ya que en la vida hay muchos y variados.

Destrucción es una palabra muy fuerte, aunque algo de eso se produce en el amor. Los esquemas de percepción se rompen, lo que nos considerábamos se rompe, se rompe, asimismo, hasta nuestros proyectos que cambian tanto en soledad y en conjunto.

El beso es la manera por antonomasia para graficar el amor. Los sueños ayudan por otro lado a pensar ese momento, una y otra vez, casi como un largometraje sempiterno y del cual no nos cansamos nunca.  La persona amada es una voz con su cadencia, un aroma, unos ritmos, maneras, formas; pero también es un sitio. La persona nunca es en sí misma, sino que reúne unas miríadas de cosas que componen un mundo, el mundo de los enamorados, ese del que nadie quiere salir cuando prueba su verdadero néctar.

¿Te imaginas al lado, cada mañana, de esa persona que querías tanto? Sí, seguramente. Imagínate, entonces, que eso se puede convertir en realidad, que es un sueño verosímil, que puede surgir en la materialidad de la vida.

A las personas la elegimos porque vale la pena. Y si bien a veces ni tiempo tenemos para hacer frías elucubraciones, hay algo que la distingue, una particularidad para arriesgarse, un desafío sazonado de manera justa. Y ahí nos dirigimos, no sabiendo resultados ¿Pero importan? No, en el amor solo valen los procesos.

Un beso es el reflejo por antonomasia del amor, la imagen perfecta, la síntesis exuberante, el estallido o grito de lo por tanto tiempo callado, solapado, guardado y bien dispuesto en el momento justo.

Solemos entender el extrañar como algo malo. Pero si hay amor, si existe empatía y cuestiones similares, no hay nada malo. La carencia de ese sentimiento es lo peligroso, el índice avisor que tal vez nada es como pensábamos. 

Cualquier afecto debe ser por amor, porque se siente y no por costumbre. Y sin embargo, este aviso es a medias ¿Se puede sostener la mascarada? ¿Se puede edificar con lo que realmente no es? No, si no hay amor las relaciones no perduran más que por compromisos y quimeras que se caen al fin y al cabo.

Cada mañana es una oportunidad para demostrar, cada día, cada segundo, cada instante, esos que quisiéramos que fueran perpetuos por lo que sentimos. Se escabulle el tiempo, se escapa el momento; pero sabemos que hay maneras y maneras para contenerlo. El amor es una de ellas.  Siempre es bueno demostrar porque es el índice del amor para el otro. Sabemos que siempre entre uno y otra persona hay un mundo, una distancia enorme que a veces logramos salvar y otras no. Por eso, y más en el amor, no dejemos cabos sueltos al respecto, y gastemos todo.

Si tu vida real supera tus sueños, no se puede pedir nada más. Los sueños son bonitos si se convierten en realidad, ya que a veces su existencia quimérica, imaginaria solo puede doler, ante su imposibilidad existencial. Por eso, lo repetimos: la vida debe superarlos, incluso hacerlos pequeños.

Alma, esencia, valores perpetuos, póngale el nombre que quieran, porque al final se busca lo mismo: ante todo lo cambiante del mundo buscar algo que se fije, que perdure, dure, permanezca como el amor. Entonces nunca nos podremos enamorar de un cuerpo, debido a que, al fin y al cabo, está totalmente determinado por el tiempo. Debe haber algo más, un más allá sustancial.

Lo repetimos una, dos, miles de veces: el amor nunca debe darse por descontado, incluso dentro de las relaciones más fijas y seguras. Hay un menosprecio en esa actitud, un dejar de lado. No, la conquista es siempre perpetua, continua; el amor es solo para industriosos, para individuos trabajadores.

Uno sabe que para hacer feliz a esa persona se necesita actuar, pero si sabemos que tenemos lo necesario, solo le podemos decir dónde estamos. Luego, el prójimo deberá escoger, elegir.

El amor es algo grandioso cuando es sano, respetuoso, buscador de autonomías y cuestiones similares. Eso se quiere, eso se anhela sin lugar a dudas. Pero cuando semejante realidad no aparece y lo único que se produce con efusividad es dolor, mejor no demorarse. Seguir adelante, saber que siempre se puede estar mejor.

Los te amo deben ser pocos, exiguos en las personas ¿Nos gusta un regalo usado por todos? ¿O no queremos algo que sea propio, particular? Seguramente eso anhelamos, por eso siempre sabemos en el fondo cuando esa persona se guarda esas frases: quiere decir que les da importancia y que no cualquiera se hace merecedoras de ellas.

Es cuestión de encontrarse. Tanto mundo, tantos destinos, azares, contingencias, sucesos; pero se coincide. La condición de posibilidad del amor es esa: la coincidencia, el estar en el mismo tiempo; no se puede de otro modo.  Sentirse especial, coincidir con quien queremos, refrendar en cada instante y jornada lo mucho que amamos a esa persona.

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